(RV).- En la audiencia general del primer día del mes en el que la Iglesia Universal le reza en especial al Corazón de Jesús,  el Papa Francisco alentó a los numerosos peregrinos de tantas partes del mundo, en la Plaza de San Pedro, a la oración humilde, para obtener misericordia. Y recordó la celebración de la víspera, de la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel, rogando la «ayuda de la Madre de Dios y Madre nuestra para rezar con corazón humilde». Para luego renovar su anhelo de que el Jubileo de la Misericordia sea para todos un tiempo de gracia y de renovación espiritual, invocando la alegría y la paz del Señor Jesús.

Con su cordial bienvenida a los peregrinos polacos, el Papa Francisco se unió a los jóvenes reunidos en el denominado «Santuario del Bautismo» de Polonia:

«Hoy, de forma especial, me uno a los jóvenes que, como cada año, se reúnen en Lednica. Queridos amigos, ustedes desean decir juntos en voz alta, cantar y bailar su  ‘Amén’. Ésta es su confirmación de su personal acto de entrega a Cristo, que sus antepasados acogieron con el Bautismo hace 1050 años. Siguiendo el ejemplo de María, cuya vida estuvo totalmente permeada por la gloria de Dios, en el Espíritu Santo repitan cada día su ‘amén’ – ‘así sea’. Que el recuerdo del Padre Jan, iniciador de sus encuentros, que ya está ante el Señor, los inspire por los caminos de la fe. Los bendigo de corazón a ustedes y a sus Pastores ¡Alabado sea Jesucristo!»

Tras invitar a todos a perseverar en el compromiso personal con humildad, difundiendo la misericordia y la consolación cristiana, con especial atención a los más necesitados, en el Jubileo de la Misericordia, la ferviente oración al Corazón de Jesús por los sacerdotes, en la exhortación del Papa:

«El viernes es la Solemnidad del Sagradísimo Corazón de Jesús, enriquecida este año con el Jubileo de los sacerdotes. Invito a todos a rezar durante todo el mes de junio al Corazón de Jesús y a sostener con cercanía y afecto a sus sacerdotes, para que sean siempre imagen de ese Corazón lleno de amor misericordioso».

No podía faltar el Corazón de Jesús en las palabras del Santo Padre a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados:

«Queridos jóvenes, tomen del Corazón de Jesús el alimento de su vida espiritual y manantial de su esperanza. Queridos enfermos, ofrezcan su sufrimiento al Señor, para que siga extendiendo su amor en el corazón de los hombres. Queridos recién casados, acérquense a menudo a la Eucaristía, para que, nutridos con Cristo, sean familias cristianas tocadas por el amor de aquel Corazón divino».

El Papa saludó asimismo a los participantes en el curso promovido por la Congregación para las Causas de los Santos:

«Queridos hermanos y hermanas, los exhorto a obrar para que las causas de beatificación y canonización impulsen, en las diócesis y en los institutos religiosos, el entusiasmo de la fe y un nuevo florecimiento en el compromiso para la propia misión y santificación».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

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