¡Por fin llegó el día! Salimos para Roma el pasado día 28 de Septiembre un grupo de 49 persona, nuestra Parroquia organizaba esta peregrinación con el ánimo de vivir unos días inolvidables en el corazón de la Iglesia. Nada más llegar nos dirigimos a la Parroquia de Nuestra Señora de Valme, regalo inmenso que el Señor quiso darle a la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, fundadora de La Obra de la Iglesia. Fue San Juan Pablo II, en 1981, quien le encomendó esta Parroquia de nueva creación en la zona portuense de Villa Bonelli en el entorno de la Basílica de San Pablo Extramuros.

El recibimiento fue espléndido. En la preciosa iglesia tuvimos un acto penitencial como preparación a todo lo que íbamos a vivir en Roma en este año de la Misericordia. Celebramos la Misa y cantamos la salve ante la imagen de la Virgen de Valme, obra de José Antonio Navarro Arteaga. A continuación nos ofrecieron una abundante y riquísima merienda con dulces típicos de Roma y en la que no faltó el “gelato” italiano. Después de ver un video sobre la infancia y juventud de la Madre Trinidad, y sobre su carácter andaluz, nos fuimos a la Residencia María Mater Ecclesiae a cenar y descansar.

Así podríamos ir repasando todos los momentos vividos en las cuatro Basílicas Mayores, los Foros Romanos, el Coliseo, la Cárcel Mamertina, las Basílicas de San Pablo alla Regola, San Bartolomé, San Clemente, San Esteban Rotondo, Santa Pudenciana, las Catacumbas de Santa Domitila, el Panteón, las plazas y fuentes, las largas caminatas, las comidas y cenas, las compras, etc. Sinceramente prefiero resumir y pasar a contaros brevemente lo que más me ha impresionado de estos días.

En primer lugar comprobar con satisfacción como el grupo se fue aglutinando rápidamente y muy pronto se fue haciendo uno solo. Aunque muchos no nos conocíamos, se fue creando un ambiente familiar donde nos preocupábamos unos de los otros, sobre todo de las personas mayores que necesitaban más ayuda, y al final formamos como una gran familia.

Fuimos siguiendo los pasos de San Pablo visitando los lugares donde enseñaba, donde estuvo preso, donde murió decapitado, donde descansan sus restos. Seguimos los pasos de San Pedro visitando la Basílica de Santa Pudenciana donde ejerció su ministerio durante 7 años y construida sobre la casa del senador Pudente, vimos donde se levantaba el Circo de Nerón donde murió crucificado boca abajo, la Basílica de San Pedro impresionante, es el centro de la cristiandad y corazón de la Iglesia.

En representación de nuestra Parroquia peregrinamos desde el Castillo de Sant’Angelo  llevando la Cruz de la Misericordia cantando y rezando por toda la Via della Conciliazione. La plaza nos abrazó y llegamos a la Puerta Santa de la Misericordia, que humildemente cruzamos, y fuimos hasta el sepulcro de San Pedro a orar y rezar por las intenciones del Papa. Experimentamos la Misericordia, el sentirse amados por Dios nuestro Padre porque ciertamente ¡la Misericordia del Señor llena la tierra!

Creo que en las explicaciones preciosas que nos dieron había un denominador común: el cristianismo crecía de una forma impensable e imparable en Roma. Efectivamente, San Pedro y San Pablo eran los nuevos y verdaderos Refundadores de Roma porque ésta, de Ciudad  eterna se fue transformando  en Ciudad Cristiana, en la Nueva Jerusalén, y el Emperador del Cielo y de la Tierra es Cristo como se ve en las representaciones primitivas de Cristo Señor sentado en su trono.

Para terminar quiero dar la gracias a todos los que nos ayudaron en esta peregrinación. Y aunque siempre se puede mejorar en unos u otros aspectos, la valoración final es sobresaliente, sin duda.

 

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