Todos los atributos en Dios son intrínsecamente glorificación subsistente, sida para sí en gozo consustancial de divinidad; todos excepto la misericordia, que es el gran atributo del amor compasivo que se nos da a través del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Toda la vida del cristiano está alimentada por la misericordia de Dios, infinitamente bueno. Cristo es la misericordia infinita encarnada, María es la madre de las divinas misericordias y la Santa Iglesia es un misterio de misericordia divina.

 

16-6-2001

«Dios es El que se Es, teniendo en sí, por sí y para sí su misma razón de ser, en un acto inmutable y simplicísimo, en gozo esencial de Divinidad»

 

El día 13 de mayo de este año 2001, día de la Virgen de Fátima, cobijada en el regazo de su Maternidad divina, bajo la luz penetrante de la Infinita Sabiduría;

en una ráfaga luminosa, aguda y centelleante, durante el Santo Sacrificio de la Misa, sumergida en la profundidad del misterio consustancial y trascendente de Dios; […]

en el momento sublime de la transustanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, al ser levantada la Hostia consagrada;

un rayo luminosísimo, se introdujo en la médula profunda de mi espíritu, iluminando mi pensamiento bajo las candentes lumbreras del pensamiento divino; que, dejándome trascendida y translimitada de todo lo de acá, me hacía intuir penetrativa y disfrutativamente, de una manera agudísima, en lo que eran los atributos en Dios, y la diferencia de éstos con la misericordia divina, que se hizo existente por la donación de Dios al hombre, lleno de compasión y ternura.

La cual fue sacada de la potencia del poderío infinito como consecuencia del quebrantamiento de los planes eternos por nuestros Primeros Padres en el Paraíso terrenal; […]

Comprendiendo, bajo las lumbreras candentes de los soles del pensamiento divino y el arrullo de la brisa penetrativamente sabrosísima y sapiental del Espíritu Santo, que todos los atributos que Dios se es en gozo esencial de disfrute dichosísimo y gloriosísimo por su subsistencia infinita, razón de ser de su misma Divinidad, Él se los es en sí, por sí, y para sí mismo.

Siendo la misericordia como un nuevo atributo, distinto y distante, que Dios había sacado de la excelsitud excelsa del poderío de su potencia infinita en derramamiento compasivo de amor y ternura sobre la miseria de la humanidad caída y como destruida; […]

Y, conforme iba ahondándome…, ahondándome… en el misterio de la razón de ser y de la pletórica perfección de la Divinidad, comprendía, de una manera agudísima, que todos sus infinitos atributos en sus infinitas gamas que rompen como en infinitos tecleares de melódicas armonías de infinitos atributos por infinitudes infinitas de atributos y perfecciones, Dios se los estaba siendo, teniéndoselos siempre sidos, en su acto inmutable de vida trinitaria, en sí, por sí y para sí, en gozo esencial y consustancial de intercomunicación divina;

y que la misericordia, que es sida por Dios en sí y por sí, pero que no puede serla para sí en gozo de disfrute esencial de Eternidad por la perfección intrínseca de su naturaleza divina; ya que es y dice relación a la miseria de la criatura, que en Dios no cabe; era el derramamiento del poderío excelente de la excelencia de Dios, que, inclinándose en compasión redentora, mira a la humanidad caída, destruida y empecatada por su rebelión contra el Creador, para la restauración de esa misma humanidad, reconciliándola con Él y reencajándola en sus planes eternos.

Por lo que el Infinito Ser, ante la destrucción de la criatura y su miseria, sacando de la potencia de su infinito poderío una manera maravillosa en desbordamiento de compasión misericordiosa, no por necesidad sino por benevolencia;

haciendo posible como lo imposible, y movido en amor hacia el hombre –aunque esencialmente Dios es el amor consustancial, infinitamente perfecto y acabado, lo mismo si lo realizara que si no lo hubiera realizado–;

determina, en un coloquio amoroso de Familia Divina, bajo el impulso del Espíritu Santo y por la voluntad infinita del Padre, que su Hijo Unigénito, la Palabra Infinita que le expresa, en concierto eterno de divinales canciones, todo lo que es y cómo lo es, en su seerse siempre sido, estándose siendo toda su Divinidad, se encarne mediante la unión hipostática de la naturaleza divina y la naturaleza humana en la persona del Verbo.

El cual, en un romance de amor coeterno, nos deletrea, como Canción divina y humana, en derramamiento amoroso de divina misericordia, el Cántico infinito, el Cántico magno que sólo Dios puede cantarse. […]

¡Manifestación esplendorosa del poder de Dios! que, inclinándose hacia la miseria, se desborda en amor misericordioso reventando en compasión, lleno de ternura; que, «por ser Amor que puede, y por ser Amor que ama», le lleva, en donación redentora de derramamiento amoroso, a hacerse Hombre;

y, cargando con nuestras miserias y como responsable de todas ellas, a dar su vida en rescate de todo el que se acoja al precio de su Sangre divina; y a entregarse, clavado entre el Cielo y la tierra, en la demostración más grande y sublime del Amor amando, siendo la Misericordia Encarnada, que es dar la vida por la persona amada: «Por eso me ama el Padre: porque Yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que Yo la entrego libremente». […]

¡Cristo es un Portento divino, siendo en sí la Divinidad y el Recopilador de la miseria de toda la humanidad, realidades tan opuestas entre sí como el fuego y el agua!

¡Oh misterio desbordante de infinita misericordia!, que, realizado por Ti mismo y en Ti mismo, Verbo del Padre, mediante el misterio de la Encarnación; nos hace capaces, reencajándonos en tus planes divinos, de llenar el fin para el cual fuimos creados a tu imagen y semejanza; glorificándote a Ti mismo del modo y la manera que tu divina voluntad lo determinó en tus designios eternos para gloria de tu Nombre y la manifestación majestuosa de tu infinito poder.

 

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
 
Fragmento del escrito: “Dios es El que se Es, teniendo en sí, por sí y para sí su misma razón de ser, en un acto inmutable y simplicísimo, en gozo esencial de Divinidad” 
(Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa”  Opús. nº 14)

 Nota.- Para descargar el tema completo  pulsar aquí.

 
 

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