« Y en aquellos momentos que Tú, mi divino Maestro, más necesitabas de la compañía de tus amigos, aunque fuera externamente, te encuentras completamente solo: “Pedro, ¿duermes?” “¿No habéis podido velar una hora conmigo?” “Velad y orad para que no caigáis en tentación”. ».

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia


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