Desde la diócesis de Yei en Sudán del Sur hasta Dos Hermanas, pasando por Roma, Monseñor Erkolano Ludu Tombe ha visto cumplido su sueño de peregrinar a la casa natal de la Madre Trinidad de la Santa Madre iglesia.

El pasado lunes 29 de Mayo tuvimos la inmensa dicha de contar con la visita de Monseñor Erkolano Ludu, obispo de la joven diócesis de Yei en Sudán del Sur, a nuestra parroquia de San Bartolomé y San Esteban (ver la galería de fotos al final del artículo).

Pronunció una conferencia en la casa de apostolado de La Obra de la Iglesia, en la Plaza de Pilatos, ante un nutrido grupo de feligreses de la parroquia que abarrotaban la sala, donde el prelado, que visitaba nuestro país por primera vez, repasó los problemas que existen en su país africano, sobre todo cómo el cristianismo intenta sobrevivir en un territorio dividido en dos por culpa de la guerra civil que aún persiste. En su Diócesis de Yei, donde existen «nueve parroquias cerradas por culpa de la guerra, y la Catedral donde estoy yo junto con otros cuatro sacerdotes para atender a una extensión de 400.000 km2. Las tribus han destruido las iglesias, los tejados están rotos, no hay puertas ni ventanas, …», contaba Monseñor Erkolano.

Envuelta actualmente en una cruenta guerra civil, en la capital hay más de cien mil personas sitiadas que «no pueden salir por carretera ni entrar el auxilio internacional, sólo por aire es posible el movimiento, pero es excesivamente costoso y allí la gente es muy pobre. Las familias no tienen dinero y lo poco que tienen lo gastan en comida para los más pequeños. Los padres van a morir de hambre y cuando estos mueran no habrá quien alimente a los niños. Esa es la realidad del país», comentó con tristeza.

A pesar de la guerra y del hambre, «se reciben los sacramentos como se puede. Estamos señalados por el gobierno los cristianos, y en varias ocasiones he temido por mi vida, pero tengo que seguir allí. No puedo abandonarlos. Lo que os pido es que recéis por ese país. La fe es lo que nos ayudará a que la guerra acabe de una vez», concluyó.


Hubo también momentos de inmenso gozo para Monseñor Erkolano al compartir la trayectoria que le condujo hasta la Obra de la Iglesia y a conocer a la Madre Trinidad.

Para empezar, recordó a todos un triángulo geográfico que marcó su vida. Visitó Roma en 2004 para ser operado de cataratas, pero «sobre todo para conocer la Obra de la Iglesia en Roma, pues algunos sacerdotes me hablaron de ella años atrás y empecé a interesarme cada vez más. Durante este tiempo, me presentaron a la Madre Trinidad que me dijo que rezaría por todos los habitantes de un país como Sudán que se desangraba poco a poco y por mi operación de cataratas».

Fue en Roma donde entró como Obispo Adherido de La Obra de la Iglesia. En su último viaje a Roma se fraguó la preparación del viaje que ha realizado estos días por nuestra provincia. «Una peregrinación, un viaje de fe. Necesitaba conocer la casa natal de la Madre Trinidad. Un sacerdote me la enseñó y ahora puedo decir que por fin he conocido a la Madre Trinidad», relató muy emocionado.

El martes 30 cogía un vuelo de regreso a Roma, donde permanecerá diez días, 5 de los cuales estará realizando un retiro en La Obra de la Iglesia, para el día 11 de junio volver de regreso a su país, a su diócesis de Yei.


Galeria de fotos:

Santa Misa en la parroquia y conferencia en Plaza de Pilatos – Lunes 29/Mayo

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Santa Misa y encuentro en casa natal de la Madre Trinidad en Dos Hermanas – Domingo 28/Mayo

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Por tierras andaluzas, sevillanas y nazarenas

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