El domingo 8 de Octubre tuvimos la inmensa alegría de celebrar la fiesta de San Bartolomé trasladada, presidida por el Obispo Auxiliar de nuestra ciudad, Don Santiago Gómez Sierra. Con esta celebración concluyó la visita pastoral que ha llevado a cabo, durante toda la semana del 2 al 8 de Octubre, a nuestra parroquia de San Bartolomé y San Esteban. Ha sido para todos nosotros un tiempo de gracia y de paso del Señor por nuestras almas, una verdadera Pascua para nuestra parroquia, porque en D. Santiago hemos recibido la visita de Jesús.

Encuentro con las fuerzas vivas de la parroquia

El obispo ha podido ir encontrando los diferentes grupos y realidades que se encuentran en la parroquia y en el territorio parroquial, desde el Consejo Pastoral el primer día al grupo de Confirmados y Matrimonios de los últimos años el viernes. Tuvo la ocasión de reunirse con el Consejo Económico, los Voluntarios, la Junta de Restauración de la Torre, las Madres Mercedarias y todos los niños del colegio, desde los más pequeñitos a los mayores, las Clarisas, las Salesas, el grupo de Cáritas, las Hermandades, los Enlaces de Casa, los Visitadores a los enfermos, los Sacerdotes, los Adoradores, los Catequistas, los niños y jóvenes de la Primera y Segunda Síntesis de Fe y un encuentro especial con los miembros de La Obra de la Iglesia en la casa de apostolado “Nuestra Señora del Pilar”.

Para escucharnos y animarnos

En todos los encuentros el Obispo ha querido escuchar a cada uno de los integrantes, para que pudieran expresar con sinceridad su experiencia y pudieran preguntarle libremente. Él nos repetía que no venía a hacer una auditoría, sino a visitar a su familia como padre y pastor que es de cada uno de nosotros, para animarnos, guiarnos, y darnos esperanza para seguir adelante en la labor preciosa y tan importante de cada grupo. Aunque cada grupo tiene sus propias características y a cada uno ha dado las palabras que más necesitaba, sí que es verdad que en la mayoría de los encuentros nuestro Obispo nos ha insistido en algunas ideas verdaderamente importantes.

  • La necesidad de tomar conciencia de la situación real de la sociedad en la que vivimos: descristianizada, individualista, paganizada y que vive “como si Dios no existiera”.
  • Nos repetía que hoy en día en España, existen diócesis en las que el número de bautizados es menor al número de niños que nacen, por lo que realmente los católicos estamos ya siendo minoría en algunas zonas de nuestro país. Nos hacía caer en la cuenta de que en Sevilla cada vez son menos los padres que piden para sus hijos el Bautismo, y si siguen pidiendo la Comunión o la Confirmación, en la mayoría de los casos es por tradición social y familiar.
  • Ese tejido social cristiano ya no existe, pues la sociedad de hoy no es que no ayude, es que va en contra de las virtudes cristianas y las formas de vida que nos enseñó Jesús y que ha dejado presente en la Iglesia.

Ante esta realidad, ante estos problemas que tenemos que “poner encima de la mesa, y no ocultarlos”, como nos decía don Santiago, ¿cómo podemos afrontar la situación? Pues él nos insistía en la importancia de vivir la fe en comunidad, es decir, no de una manera individualista, sino integrándose en la Parroquia, en grupos vivos de Iglesia, fortaleciendo ese tejido comunitario que nos hace capaces de encontrar en la Iglesia nuestra familia, donde podamos de verdad vivir juntos la fe, compartirla y llevarla a los demás.

“Estamos en Misión”

Y aquí entra ese otro punto en el que tanto nos ha insistido nuestro Pastor: la Misión. “Estamos en misiones”, nos repetía, “no podemos dar por descontada la fe”. Por ello, aquí en Sevilla, tenemos que ser una Iglesia en salida, aprovechar todas las ocasiones para anunciar y explicar la esencia del Evangelio: Jesús es Dios hecho Hombre, que vivió, murió, fue sepultado y ha resucitado por amor a cada uno de nosotros, para darnos la Vida Eterna. Tenemos que entender que hoy en día, la mayoría de los niños, jóvenes e incluso muchos adultos no saben lo que es la Iglesia, ni la fe, ni la liturgia, ni los sacramentos… Hay que explicárselo poco a poco, con ejemplos, con paciencia, con alegría, con amor. “Dios es para todos”, como dice la Madre Trinidad, y a todos tenemos que hacer llegar la vida de Dios, de Cristo, de María, de la Iglesia, pero para ello antes hay que vivirla en profundidad, y eso se consigue con la oración, “el alma de todo apostolado”. De la oración callada y silenciosa, en presencia de Jesús Sacramentado, en ese contacto y encuentro íntimo con nuestro Maestro, intercediendo por los demás, adquirimos la vida divina, la fortaleza, la fe, la esperanza y el amor que nos impulsará a llevar a Dios a todos sin desfallecer.

En Sevilla, por otro lado, nos recordaba D. Santiago, la piedad popular es por tradición muy fuerte. Siendo sinceros, en muchos casos, en las Hermandades muchos miembros no han tenido la oportunidad de recibir una sólida formación cristiana. Para que no decaiga en una simple afición cofrade, tenemos que aprovechar la ocasión de la piedad popular para fomentar e incrementar la formación y vida cristiana de todos.

“Donde hay caridad y amor …”

Por último, el Obispo nos animaba a continuar en esa esencial faceta de la Iglesia que es la caridad, manifestada en la misericordia, en la atención personal a los pobres, a los enfermos, a los más necesitados. No se trata simplemente de transmitir valores, sino de descubrir que “aquello que hicisteis a uno de estos, mis hermanos pequeños, conmigo lo hicisteis”. Transmitiendo la fe, viviendo con un estilo de vida cristiano, imitando los sentimientos propios de Cristo, nos entregaremos al prójimo que más nos necesita, sabiendo ver en él a un hermano, preocupándonos de verdad por sus necesidades, no solo materiales, sino sobre todo espirituales, ya que la mayor pobreza es no tener a Dios, que es el Todo, la Riqueza infinita.

Gracias, querido Pastor

Damos gracias a Dios de corazón por esta Visita Pastoral de nuestro obispo Don Santiago, que tanto bien nos ha hecho. Qué alegría para cada uno de nosotros ha sido verlo tan contento y feliz con todos los grupos de la parroquia. Con su cercanía, su amor, su familiaridad y su sencillez, nos ha animado, rejuvenecido e impulsado a seguir adelante en la misión que Dios nos encomienda de llevar el mensaje de Cristo a todos los hombres, viviendo juntos nuestro ser de Iglesia en profundidad, para manifestar a todos la belleza de la Iglesia, que es Dios mismo morando en Ella.

Y damos gracias a Dios, como nos pedía el Obispo, por la Madre Trinidad y por La Obra de la Iglesia, a quien el Obispo ha encomendado la Parroquia, porque gracias a ella gozamos de toda esa vida profunda de conocimiento y amor a Dios, que se transmite hacia todos los que formamos parte de esta comunidad parroquial.

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